
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que resolverá “rápidamente” el problema de la criminalidad en Chicago, ciudad a la que calificó como “la más peligrosa del mundo, de lejos”. En declaraciones comparó la situación con lo ocurrido en Washington, donde desplegó reservistas de la Guardia Nacional, y advirtió: “Chicago será segura de nuevo, y pronto”.
La administración Trump ya había ordenado incursiones de fuerzas federales en Los Ángeles y Washington, y ha amenazado con hacer lo mismo en otras grandes ciudades gobernadas por demócratas, como Nueva York, Baltimore y Boston. Sin embargo, esta estrategia ha despertado críticas: el gobernador de Illinois, JB Pritzker, acusó al presidente de actuar como un “dictador” y de poner en riesgo las elecciones legislativas de medio término de 2026.
En su red Truth Social, Trump mencionó que solo el pasado fin de semana largo 54 personas fueron baleadas en Chicago, de las cuales ocho murieron, cifras que —aseguró— se repiten con frecuencia. Frente a ello, el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, firmó un decreto para limitar la autoridad de eventuales fuerzas federales en la ciudad, mientras que en Washington continúan los patrullajes con soldados armados y vehículos blindados en zonas estratégicas
