
En 2012, el entonces empresario Donald Trump calificó la “autodeportación” como una “política loca” impulsada por el candidato republicano Mitt Romney, asegurando que había alejado a los votantes latinos y contribuido a su derrota electoral. Hoy, catorce años después, esa misma idea se ha convertido en el pilar central de la estrategia migratoria de su segundo mandato como presidente de Estados Unidos.
Incentivos económicos para la salida voluntaria
La administración Trump lanzó una campaña masiva para promover la “autodeportación” a través de la aplicación CBP Home, ofreciendo a los inmigrantes indocumentados un boleto de avión gratis y un bono de salida de 2,600 dólares una vez que confirmen su salida del país a través de la herramienta digital . El programa, que comenzó con un incentivo de 1,000 dólares, fue incrementado significativamente en enero de 2026 como parte de la celebración del primer año de gestión .
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, explicó que esta medida representa un ahorro sustancial para los contribuyentes estadounidenses. Mientras que una deportación forzada tiene un costo de 18,245 dólares por persona, la autodeportación a través de la aplicación reduce el gasto a solo 5,100 dólares, lo que significa un ahorro de más de 13,000 dólares por cada migrante que opta por salir voluntariamente .
“Desde enero de 2025, 2.2 millones de inmigrantes ilegales se han autodeportado voluntariamente y decenas de miles han utilizado el programa CBP Home”, declaró Noem en un comunicado oficial. “Para celebrar el primer año de esta administración, el contribuyente estadounidense está aumentando generosamente el incentivo para que aquellos que están en este país ilegalmente se vayan voluntariamente, ofreciendo un bono de salida de 2,600 dólares” .
Advertencias y amenazas
La estrategia combina los incentivos económicos con amenazas explícitas. La propia Noem advirtió que quienes no se acojan al programa enfrentarán consecuencias severas: “Los inmigrantes ilegales deberían aprovechar este regalo y autodeportarse porque si no lo hacen, los encontraremos, los arrestaremos y nunca podrán regresar” .
El programa también incluye el perdón de multas civiles o sanciones por no haber abandonado el país previamente, lo que busca hacer más atractiva la opción de la salida voluntaria .
Escepticismo sobre las cifras oficiales
A pesar de las contundentes declaraciones oficiales, analistas y expertos en migración han puesto en duda las cifras proporcionadas por el Departamento de Seguridad Nacional. El Migration Policy Institute (MPI) señaló en un informe de enero que la administración “no ha proporcionado ningún dato, incluido sobre el uso de la aplicación CBP Home”, a través de la cual se ofrece a los inmigrantes el vuelo gratuito y el pago económico .
Muzaffar Chishti, investigador senior del MPI, indicó que la administración no ha alcanzado su meta declarada de un millón de deportaciones por año. “No creo que pueda afirmar que ha logrado el éxito con un millón de deportaciones. No se ha acercado ni de lejos a ese objetivo”, afirmó Chishti, añadiendo que la administración Trump está lejos de lo que logró la administración Biden en su último año en materia de deportaciones .
El escepticismo también se extiende a la composición de las personas detenidas. Según el American Immigration Council, los cambios en las prácticas de arresto han llevado a un aumento del 2,450 por ciento en el número de personas sin antecedentes penales que se encuentran detenidas por ICE en un día cualquiera . Al 7 de enero, solo el 26 por ciento de los detenidos por ICE tenían una condena penal, mientras que otro 26 por ciento tenía cargos penales pendientes y el 48 por ciento enfrentaba únicamente cargos relacionados con inmigración .
Reacciones y controversias
El endurecimiento de las políticas migratorias ha generado un fuerte rechazo en diversos sectores de la sociedad estadounidense. Según una encuesta de The Washington Post-ABC News-Ipsos publicada en febrero, el 58 por ciento de los estadounidenses considera que el presidente Trump ha ido demasiado lejos en la deportación de inmigrantes indocumentados, un aumento de ocho puntos desde el otoño anterior . Además, el 62 por ciento se opone a las tácticas agresivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) .
El malestar público se ha intensificado tras dos incidentes trágicos en Minneapolis, donde agentes federales de inmigración mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti . Estos hechos han provocado que incluso algunos legisladores republicanos comiencen a expresar sus reservas sobre la forma en que se está llevando a cabo la campaña migratoria.
El senador republicano por Oklahoma, Kevin Stitt, sugirió que los estadounidenses no respaldan las tácticas empleadas: “Los estadounidenses se preguntan: ‘¿Cuál es el objetivo final? ¿Cuál es la solución?’… ¿Es deportar a todos los que no son ciudadanos estadounidenses? No creo que eso sea lo que quieren los estadounidenses” .
Por su parte, el análisis de datos de CNN mostró un desplome en la aprobación de las políticas migratorias de Trump. El analista jefe de datos Harry Enten calificó la situación como un “cambio completo” de 25 puntos en dirección negativa, pasando de un índice de aprobación neto de más 18 puntos al inicio del mandato a menos 8 puntos en enero de 2026 .
El dilema de los migrantes
Para muchos inmigrantes indocumentados, la decisión de permanecer en Estados Unidos o aceptar los incentivos para irse no es sencilla. Kevin Johnson, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de California Davis, señaló que aquellos que han construido una vida y tienen familias mixtas con ciudadanos estadounidenses enfrentan un dilema particularmente complejo .
Mientras tanto, el gobierno mexicano reporta un goteo de retornos, pero no una ola masiva. En estados como Guanajuato, uno de los principales expulsores de migrantes, las autoridades locales indican que muchos migrantes con familias establecidas en Estados Unidos prefieren “quedarse en las sombras” y esperar a que pase el actual clima de persecución, confiando en que las condiciones migratorias podrían cambiar después de este periodo presidencial.
