Un video capturado durante una visita del presidente Donald Trump a una planta de Ford en Michigan muestra al mandatario respondiendo con insultos y levantando el dedo medio a un trabajador que le gritó acusaciones de ser un “protector de pedófilos”. El incidente, ocurrido el martes 13 de enero de 2026, generó una reacción inmediata en las redes sociales y medios de comunicación, reavivando el debate sobre la gestión del caso Epstein y el comportamiento presidencial en espacios públicos.

El suceso se produjo mientras el presidente recorría la línea de ensamblaje de las camionetas F-150 en la planta Ford de Dearborn (Míchigan), acompañado por ejecutivos de la compañía, entre ellos Jim Farley. El objetivo de la visita era resaltar la fortaleza de la manufactura estadounidense antes de un discurso sobre economía en el Detroit Economic Club.

Desarrollo del incidente y reacciones institucionales

En medio de la visita, y mientras Trump caminaba por una pasarela elevada, un trabajador situado en el nivel inferior gritó en inglés “protector de pedófilos” (“pedophile protector“) hacia el presidente. Las imágenes del momento, grabadas con un teléfono móvil, muestran que Trump se giró hacia la dirección del grito, pareció pronunciar un insulto que comienza con la letra “f” (posiblemente “fuck you”) en dos ocasiones y, al alejarse, levantó el dedo medio.

La Casa Blanca no cuestionó la autenticidad del video, que fue publicado inicialmente por el portal TMZ, y defendió la acción del presidente. El director de comunicaciones, Steven Cheung, emitió un comunicado calificando al trabajador como “un lunático que gritaba improperios salvajemente en un completo ataque de ira” y afirmando que “el presidente dio una respuesta apropiada e inequívoca”.

Las repercusiones no se hicieron esperar. El sindicato United Auto Workers (UAW), que representa a los empleados de la planta, informó que el trabajador implicado fue suspendido. El sindicato también emitió un comunicado defendiendo el derecho a la libertad de expresión de sus miembros y criticó el comportamiento presidencial: “Los trabajadores nunca deben ser objeto de lenguaje vulgar o conductas inapropiadas por parte de nadie, incluido el presidente de los Estados Unidos”.

Por su parte, Bill Ford, presidente ejecutivo de la compañía, calificó el hecho como “desafortunado” y dijo sentirse “avergonzado”, aunque minimizó su duración: “Fueron seis segundos de una visita de una hora. Y la visita fue excelente”.

El trasfondo: la presión por el caso Epstein y los archivos

La provocación del trabajador y la extrema sensibilidad de Trump se contextualizan en la creciente presión política y mediática que enfrenta su administración en torno al caso del fallecido financista y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Muchos de sus seguidores más leales y voces dentro del propio Partido Republicano han exigido mayor transparencia sobre lo que revelaron las investigaciones, creyendo que se oculta información sobre vínculos de figuras poderosas con los crímenes de Epstein.

La historia de Trump con Epstein es larga. En la década de 1990 y principios de la de 2000, ambos mantuvieron una amistad documentada con fotos y registros de vuelo. Según una revelación reciente basada en archivos del Departamento de Justicia, Trump voló al menos ocho veces en el jet privado de Epstein entre 1993 y 1996, en algunos casos junto a su cómplice Ghislaine Maxwell. En aquella época, Trump describió a Epstein como un “tipo estupendo”.

Trump ha dicho que cortó la relación años antes de que Epstein fuera acusado por primera vez en 2008, y la Casa Blanca ha afirmado que lo expulsó de su club Mar-a-Lago por su comportamiento. Sin embargo, su nombre continúa apareciendo en documentos relacionados con las investigaciones. Recientemente, medios como el Wall Street Journal reportaron que la fiscal general Pam Bondi informó al propio presidente en mayo de 2025 que su nombre figura en archivos inéditos del caso. Es importante señalar que la aparición de un nombre en estos documentos no constituye prueba alguna de actividad delictiva, y Trump nunca ha sido acusado de irregularidades en relación con este caso.

La publicación de archivos se ha convertido en un tema polémico. El Congreso aprobó una ley para obligar al gobierno a divulgar información no clasificada del caso Epstein. En diciembre de 2025, el Departamento de Justicia, liderado por la fiscal general Bondi (aliada de Trump), publicó una nueva tanda de miles de documentos, pero lo hizo con amplias secciones censuradas. Esta acción ha sido criticada tanto por demócratas como por algunos republicanos, quienes alegan que viola el espíritu de la ley de transparencia.

Un episodio con ramificaciones políticas y simbólicas

El incidente en la fábrica de Ford, más allá de los seis segundos que duró, se ha convertido en un símbolo de la polarización y el estilo político de la era Trump. Para algunos simpatizantes, fue una respuesta humana y firme ante una provocación. Para sus críticos, representa una falta de decoro y una conducta indigna de la investidura presidencial, especialmente en un entorno laboral.

En lo inmediato, el hecho eclipsó por completo el mensaje económico que Trump buscaba transmitir en un estado clave como Michigan de cara al año electoral de 2026