
Ante la falta de reconocimiento en censos oficiales, la comunidad de Chipilo impulsa acciones para que el véneto chipileño sea considerado lengua alóctona y acceder a apoyos para su preservación.
El presidente auxiliar de Chipilo, Alfredo Dossetti Mazzocco, confirmó que la comunidad busca el reconocimiento estatal y federal de la lengua véneto chipileño, ante lo que considera un vacío discriminatorio en los censos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).
El edil explicó que en las encuestas oficiales solo se pregunta sobre lenguas indígenas, por lo que los chipileños responden negativamente, a pesar de que aproximadamente 3,500 pobladores se comunican cotidianamente en esta variante del véneto, lengua originaria del norte de Italia.

Desde 2024, la comunidad implementó un censo local para documentar el número y perfil de los hablantes. Tras esto, a finales del año pasado, iniciaron gestiones con el gobierno de Sergio Salomón Céspedes, quien les proporcionó los requisitos para el reconocimiento oficial.
Actualmente, se encuentran en la fase de recopilación de documentación que sustente la existencia de la lengua y el número preciso de hablantes.
El presidente auxiliar alertó que la urbanización y gentrificación amenazan la preservación del idioma. De los más de 4,000 habitantes de Chipilo, aproximadamente mil ya no hablan chipileño.
“Cada vez son menos los niños que pueden llegar a tener como lengua materna el véneto chipileño. Cada lengua es una manifestación cultural, entonces perdiendo esto perdemos nuestra identidad”, subrayó.

Entre los objetivos del reconocimiento se encuentra acceder a apoyos gubernamentales para:
- Implementar clases especializadas
- Desarrollar materiales educativos, incluida la subtitulación de libros de texto
- Establecer una escuela de lengua en Chipilo
“Nuestro sueño es tener una pequeña escuela en Chipilo, donde a los niños, a los jóvenes a quien quiera se le pueda enseñar nuestra lengua y empezar a hacer que la gente se interese en su lengua”, finalizó el edil.
La comunidad mantiene su determinación de preservar esta herencia lingüística que los distingue como portadores de una cultura única en México.
