En el mundo de los negocios, hay rivalidades que parecen eternas, de esas que definen un mercado. Durante casi dos décadas, Volaris y Viva Aerobus protagonizaron la “guerra de las tarifas” en México, arrebatándose cada pasajero con promociones de infarto y una competencia feroz por ser la reina del bajo costo. Pero esta semana, el tablero de la aviación mexicana dio un giro que nadie —o muy pocos— vieron venir: los archienemigos han decidido casarse.

La creación de Grupo Más Vuelos, el nuevo holding que agrupará a ambas aerolíneas bajo una “fusión entre iguales”, no es solo la noticia económica del año; es el reconocimiento de que, en los cielos actuales, el tamaño sí importa y la supervivencia individual se ha vuelto un deporte de alto riesgo.
No se confundan: esto no es una historia de amor, es una de costos y eficiencia.

La aviación global atraviesa turbulencias que no aparecen en el radar de los pasajeros: problemas con los motores Pratt & Whitney que han dejado aviones en tierra, el encarecimiento del combustible y una competencia brutal con las gigantes de Estados Unidos.

Al unir fuerzas, estas dos empresas no solo suman sus aviones (formando una flota masiva de más de 250 aeronaves Airbus), sino que ganan “músculo” para negociar mejores precios en turbosina, mantenimiento y renta de equipo. Es, en esencia, blindarse contra la volatilidad exterior.

Las cifras de esta unión son, por decir lo menos, de vértigo. Juntas, Volaris y Viva pasarán a controlar cerca del 70% del mercado doméstico en México. Para ponerlo en perspectiva: de cada 10 personas que vuelen dentro del país, 7 lo harán en un avión operado por este nuevo grupo.

Aunque las marcas se mantendrán separadas —seguiremos viendo el verde de Viva y el morado de Volaris—, la batuta financiera será una sola. El objetivo es claro: democratizar aún más el vuelo punto a punto y atacar con todo el mercado transfronterizo hacia Estados Unidos, donde las aerolíneas mexicanas han sufrido para dar pelea a las “big three” americanas (American, Delta y United).

Aquí es donde la columna se divide. Por un lado, el Grupo promete que esta escala permitirá mantener tarifas bajas y abrir rutas que antes no eran rentables. Por el otro, surge la sombra del monopolio. ¿Qué incentivo tendrá una aerolínea para bajar precios si ya domina siete de cada diez asientos en el país?

La Cofece (Comisión Federal de Competencia Económica) tendrá la última palabra en 2026. Su reto será asegurar que este “matrimonio” no termine en un romance abusivo con el bolsillo del usuario.

La megafusión de Viva y Volaris marca el fin de una era de competencia salvaje y el inicio de una de consolidación estratégica. En un México donde el autobús sigue siendo el principal competidor del avión, este nuevo gigante apuesta a que la unión hace la fuerza.

El cielo mexicano ya tiene un nuevo dueño. Ahora falta ver si, con tanto poder en una sola mano, el servicio y los precios realmente despegan o se quedan en la pista de aterrizaje… Como dirían los Caifanes, “vamos a dar una vuelta al cielo, para ver lo que es eterno”