Excombatientes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron manifestaciones simultáneas en más de setenta ciudades del país con motivo del Día de los Veteranos. Bajo la consigna “No a la guerra contra nuestras ciudades”, los participantes repudiaron el despliegue de tropas en áreas urbanas, las amenazas de ocupación militar y los recortes presupuestales a programas de asistencia para exmilitares. Las ciudades que albergaron estas protestas incluyeron Washington, Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Boston, entre otras, en un acto coordinado que busca visibilizar sus demandas.

Los organizadores expresaron que la actual administración está atacando comunidades vulnerables al priorizar el uso de fuerzas armadas domésticas en lugar de reforzar el apoyo social y la rehabilitación de quienes sirvieron. Algunos veteranos denunciaron que las operaciones militares internas reflejan una militarización de la vida civil y una traición a los valores defendidos durante su servicio. El mensaje principal fue que el combate debe recaer en ámbitos donde haya consenso democrático y no en las calles de sus propios vecindarios.

En sus discursos, los exmilitares reclamaron que mientras se amplían despliegues policiales y militares, los programas de salud, vivienda y discapacidad para veteranos sufren recortes. Uno de los participantes explicó que “no queremos simples reconocimientos; queremos un gobierno que merezca nuestro servicio”, refiriéndose al compromiso exigido por su experiencia militar. Otros manifestantes también relacionaron estas dinámicas con el desplazamiento de recursos hacia operaciones de represión interna y lejos de la atención a quienes ya han servido.

Este tipo de movilizaciones pone de relieve una tensión creciente entre veteranos tradicionales —que históricamente constituían un respaldo político para el poder institucional— y la administración actual, cuestionada por su retórica autoritaria y prácticas de militarización. Al exigir que se retiren las tropas de las calles y se frenen los recortes a los veteranos, estos grupos buscan redefinir su rol político y social, pasando de celebraciones simbólicas a una exigencia activa de derechos y responsabilidades en la esfera pública.